miércoles, 7 de abril de 2010

Como hipnotizados por esta costumbre.
hemos decidido vivir la rutina,
de seguir durmiendo,
en la misma cama.
Pero la verdad es que tenemos miedo,
y sin darnos cuenta estamos compitiendo
para ver quien dice,
la ultima palabra.

Y no queremos ser sinceros,
y aceptar que ya no queda nada
Que ya no existe la ilusión de despertar,
juntos cada mañana.
Y que los días se nos van,
en no mirarnos a la cara.
Para poder disimular,
Como si nada nos pasara.
Pero no es verdad.

Que se apago la llama.
El fuego que quemaba.
Ya se acabo la magia que nos envolvía.
Nuestro amor se termino.
Así como si nada.
Y tanto que te amaba.
Ya se apago la llama.
Ya no hay más cenizas.
Nuestro fuego se extinguió.
Y todo se acabo.

Ya ni conversamos,
ni jugamos,
ni hablarnos como niños, ni reímos,
ya ni nos abrazamos,
no hay un buen día,
ni por cortesía.
Ya ni nos tocamos,
ni soñamos,
llegar a viejo juntos.
Ni pensamos en cosas de el futuro,
es como si viviéramos sin alegría
Te quiero decir:
Que no quiero vivir,
de esta mentira,
Y que yo merezco,
Un amor de verdad.
Terminemos la agonía,
y el incomodo silencio cada día.
Si esto no es culpa tuya,
ni tampoco mía.
De que serviría intentarlo,
no funcionaria.
Si aunque estemos juntos,
Tú y yo no nos hacemos compañía.
Dime desde cuando no nos damos la mirada,
enamorada, ilusionada, apasionada?
Si hasta por la noche,
Cada quien duerme en su lado de la cama.
Que triste… se nos apago la llama. (♪)